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El Morse, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad


La Radioafición lleva muchos años debatiendo sobre su papel en la sociedad actual, o ¿quizás sea eso lo que no ha hecho?. Sería mejor decir que la Radioafición lleva muchos años lamentándose sobre su papel en la sociedad, puesto de manifiesto en la escasez de gente joven que se interese por la radio lo que provoca el efecto denominado “silencio de las bandas“. Esa falta de renovación es un grave problema, y creo que se yerra al achacarlo al despegue de internet y la aparición de nuevas tecnologías. Esas nuevas tecnologías no son el enemigo de la radio, al contrario, es un nuevo complemento que debemos aprovechar, y de hecho lo hacemos.

Vemos cómo en los años 80 la radio no había que venderla. Ríos de jóvenes atestaban las convocatorias para la obtención de licencias y, ¡qué casualidad, aparece internet y los teléfonos móviles y los ríos se secan!. Blanco y en botella: no fue el “video el que mató a la estrella de la radio“, como dice la canción, sino las nuevas tecnologías. Ya tenemos nuestra excusa perfecta para nuestros eternos lamentos.

Esa conclusión es falsa por la sencilla razón de que el análisis es equivocado. Los ochenteros ríos de jóvenes en realidad no venían atraídos por la radioafición, sino que utilizaron su existencia para satisfacer una de las necesidades primigenias del hombre, la necesidad de comunicación. Cuando esa necesidad de comunicación se satisface por otros medios más baratos y accesibles, el río desvió su curso de manera que ya no desemboca ni desembocará jamás en el mar de la radioafición. El error está en confundir radioafición con comunicación.

Pero además, aquéllas avalanchas ochenteras trajo como consecuencia que el mundo de la Radioafición abandonase una de las más necesarias actividades que todo grupo humano debe procurar para lograr su permanencia en el tiempo: el proselitismo. Ya no hacía falta vender la radio, los jóvenes venían solos. Arrinconó todo ese vasto acervo de conocimientos y experiencias que los viejos radioaficionados acumularon por décadas, y se olvido de que no sólo es una necesidad, sino una obligación el transmitirlos a las nuevas generaciones logrando de ese modo encontrar su sitio en la sociedad en la que la radio está inmersa. Nos convertimos en una burbuja aislada, cada vez más pequeña, donde cunde el desánimo y el victimismo, convencidos de que somos unos incomprendidos por la sociedad. Frikis con los días contados. Olvidamos que el elemento más importante de toda estación de radioaficionado es el operador, y no sus artilugios o herrajes.

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Llegados a éste punto hay que parafrasear la celebérrima máxima de Kennedy. La Radioafición no debe preguntarse que puede hacer la sociedad por ella, sino que es lo que puede hacer ella por la sociedad. Ese es el punto de partida que nos servirá para analizar que debe ser hoy la Radioafición.

Bajo mi personal punto de vista, sin olvidar la base técnica en la que se funda el ejercicio de la radio, debemos enfocar la Radiafición desde una perspectiva humanista. La radio es una actividad individual en la que el operador desea poner a prueba sus conocimientos técnicos alcanzados y aplicarlos, pero que necesita imperativamente de la colaboración de otro humano para su satisfacción. Podemos ver que a un lado de la balanza de la Radioafición tenemos su aspecto técnico e individualista, al que normalmente denominamos “cacharreo“; al otro se encuentra el factor humano, que necesita para su satisfacción grandes dosis de autodisciplina para aprender los procedimientos y habilidades que un operador necesita para sacarle jugo a aquéllos cacharros, como chapurrear idiomas o aprender morse, pero también se debe ver obligado a transmitir esos conocimientos y habilidades a otros.

Un plato de la balanza de la Radioafición está ocupado por la técnica, el otro por la cultura que es el plato humanista. El fiel, en estos momentos está inclinado hacia el primero. Y esta situación creo que la aportación que la Radioafición puede hacer a la sociedad es escasamente relevante. Es cierto que históricamente el mundo de la Radioafición aportó importantes avances a la sociedad a través de relevantes aportaciones técnicas, pero esos momentos ya han quedado muy lejos. Hoy en día, salvo honrosas excepciones, la gran masa de Radioaficionados no somos técnicos ni científicos, cierto que nos interesamos por el mundillo de la electrónica y de las antenas, intentamos aprender y solemos tener los dedos quemados por el soldador, pero desde luego pocos avances tecnológicos podemos aportar a la sociedad. Realmente, en nuestra inmensa mayoría, somos unos aprietabotones avanzados“.

Por tanto, si de verdad la Radioafición actual quiere encontrar su sitio en la sociedad debe hacer un esfuerzo y mentalizarse que debe inclinar el fiel de la balanza hacia los aspectos humanos y culturales de la radio. Que a ningún colega le dé ictericia mencionar la cultura, porque en ella está el futuro de la radio. El centro de una estación debe ser el operador, no las emisoras o antenas.

En éste sentido, es sorprendente el escaso interés que las asociaciones de radioaficionados muestran por la formación y divulgación. Es impresionante ver cómo se desaprovecha el inmenso acervo de conocimientos y habilidades acumulado en nuestros colegas más veteranos para transmitirlos con ilusión a las nuevas generaciones, que pasan delante del mundo radio como si visitaran un museo de curiosidades inertes. Ven objetos de radio, pero no el alma de la Radioafición. Por otro lado, me entristece ver cómo en las frecuentes ferias y mercadillos sólo se  abarrotan los mas novedosos artilugios y sin embargo no hay ni un sólo stand que ofrezca formación, cosa que podemos encontrar en ferias de otros sectores o aficiones.

Mucho más frecuente resulta acudir al mito de las emergencias en cuanto alguien nos pregunta para que sirve la Radioafición. Si alegamos que los Radioaficionados aportamos seguridad en momentos críticos y que esa es nuestra actual colaboración social, sinceramente creo que nos engañamos nosotros mismos. No niego que en determinadas circunstancias el papel de un radioaficionado ante situaciones de emergencias sea necesario, pero a todas luces afirmar que lo que aportamos a la sociedad es eso es dar otro paso más para encerrarnos en nuestra burbuja.

Sería injusto no reconocer los esfuerzos individuales que algunos colegas españoles vienen llevando a cabo en la ardua tarea de la promoción de la Radioafición, colegas que comprendieron mucho antes que yo el mensaje que quiero transmitir. La Radioafición en su conjunto estamos en deuda con ellos y no tengo más que animarles en su empeño.

Mädchen übt das Morsen mit einem selbstgebauten Morsegerät auf dem DA0YFD-Jugendfieldday 2010.

Mädchen übt das Morsen mit einem selbstgebauten Morsegerät auf dem DA0YFD-Jugendfieldday 2010.

Desde el ámbito internacional, resulta muy alentador ver cómo desde hace más de tres lustros varios colegas han captado ese nuevo rumbo que debe tomar el Radioafición, intentando inclinar el fiel de la balanza hacia el factor humano. El más precoz de todos fue Tony Smith, quien en la revista El Correo de la Unesco publicó ya en Julio de 1999 un artículo titulado ¡El Morse ha muerto, viva el Morse!, en el que podemos leer:

Subsisten grandes usuarios del alfabeto morse : los radioaficionados del mundo entero. Lo emplean para comunicarse entre ellos, pues le encuentran dos ventajas: su sistema de abreviaturas es comprendido en todas partes, lo que facilita la comunicación entre interlocutores de lenguas diferentes; y, comparado con otras formas de emisión radiofónica, el morse es un medio particularmente eficaz para enviar señales a puntos alejados.Son esas mismas cualidades las que lo habían hecho tan valioso en el mar.

Si bien el contenido de su artículo resulta interesante, más lo es la circunstancia de que se encuentre publicado no en una revista técnica, sino en la revista oficial de la UNESCO, el más importante organismo internacional dedicado a la salvaguardia de los valores culturales de la humanidad.

Fue quizás esa chispa la que prendió en varios colegas fundamentalmente Alemanes. Así, desde 2010 un grupo de exoperadores profesionales del servicio de radio marítima alemana y de radioaficionados germanos hacen esfuerzos para que el código Morse sea reconocido por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad. El primer fruto de su empeño se reflejó en la propuesta aprobada en la conferencia regional de la Unión Internacional de Radioaficionados Región 1 (IARU1) del año 2011, celebrada en Sudáfrica, que dice:

Se acuerda hacer las gestiones para que la IARU pida a la UNESCO que el código morse sea declarado Patrimonio Inmaterial.

A petición de la Conferencia de la IARU1, el Deutscher Amateur-Radio-Club (DARC) aceptó llevar a cabo el reto de iniciar los trabajos para que la UNESCO incluyese al Morse dentro de los listados del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento que convertiría a los radioaficionados en depositarios de un importante acervo cultural del hombre, con la consiguiente obligación de su defensa, práctica y divulgación.

En la actualidad, la incansable labor de los colegas del DARC han dado sus primeros frutos, de manera que ya ha sido incluído dentro de los proyectos de la Comisión Alemana de la UNESCO, en cuya web podemos leer:

Este arte de la difusión de mensajes a través de telegrafía Morse era y sigue siendo posible si se poseen los especiales conocimientos y habilidades. Es un medio de transmisión de la cultura y la comunicación que supera las barreras del tiempo y del espacio. La transmisión de mensajes a través del código Morse hoy en día ya no es necesario por razones tecnológicas, económicas y militares. Pero en la radioafición todavía existe un círculo de personas que se dedican a transmitir el arte del Morse. En los radioaficionados, las normas y las costumbres lingüísticas de la telegrafía Morse se transmiten de una a otra generación y la función, importancia y aplicación de telegrafía Morse cobran vida en nuestro mundo.

La propia IARU Región 1, viendo tales avances, ya instó a las asociaciones miembro, entre las que se encuentra URE, para que promoviesen en sus respectivos países el unirse a la propuesta germana. En internet podemos indagar cuál es el actual estado de la cuestión y podemos ver cómo asociaciones de radioaficionados de otros países como Suecia, Austria, Bélgica, Holanda o Italia ya han comenzado a mover los hilos para que sus respectivos estados apoyen tal iniciativa. Lamentablemente, nada he podido localizar de España

Nutzung eines Signalscheinwerfer in Morsecode

Nutzung eines Signalscheinwerfer in Morsecode

Tenemos otras muchas cosas que ofrecer. Nos olvidamos con frecuencia de la fabulosa oportunidad que estamos ocultando a muchos jóvenes para que practiquen idiomas, para que se relacionen con otras culturas de manera directa agilizando su mente con algo tan sencillo como la conversación directa y verbal al tiempo que reforzamos valores que pueden asumirse a través de la práctica de la radio, como la autodisciplina, la camaradería, el respeto y la paciencia (infinita, en algunos casos).

El futuro de la Radioafición depende de que de ésta crisis salgamos reforzados con nuevas ideas. Este tipo de iniciativas son las que que podrán lograr que la Radioafición tenga algo que ofrecer al mundo que nos rodea y provoque una retroalimentación que garantice su futuro.

 

 

 

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